“MiradasDoc, en sus cuatro años de existencia, ha demostrado su calidad, se ha consolidado y se ha convertido en un espacio de encuentro para el cine africano”, aseguró en Guía de Isora (Tenerife) el director general de Casa África, Ricardo Martínez Vázquez, que estuvo presente en las proyecciones de las películas ‘Africa Is A Woman’s Name’ (África es nombre de mujer), de Wanjiru Kinyanjui (Kenya), Ingrid Sinclair (Gran Bretaña) y Bridget Pickering (Swazilandia) y J’ai Tant Aimé… (He Amado Tanto…), de Dalila Ennadre (Marruecos). “Este festival es una muestra de cómo en cuatro años se puede construir una referencia cultural; el certamen hoy es una realidad importante e interesante”, sentenció.
Martínez Vázquez anunció qen un comunicado ue Casa África quiere “trabajar a medio y largo plazo para que se consolide el festival y para que, además, crezca el espacio de encuentro para los cineastas africanos”. MiradasDoc está consolidado y “ahora queremos apoyarlo para que continúe siendo referencia para el desarrollo del documental de calidad y como el lugar de encuentro que ya es” dijo el responsable de la entidad del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación para el fomento de las relaciones entre África y España.
El director de Casa África recordó que “Canarias es un lugar privilegiado” para los encuentros intercontinentales y señaló que éste es otro factor para la implicación de la Casa con el Festival Internacional de Cine Documental del Sur. “Es muy difícil crear ese espacio de encuentro en el continente, pero Canarias tiene las condiciones para convertirse en ese lugar y Guía de Isora ya lo ha construido como una oportunidad para todo el cine africano”, para que las películas, los guionistas, los cineastas, los productores se encuentren entre ellos y con sus homólogos de otros lugares.
“Si ayudamos a promocionar las industrias culturales africanas, estamos apoyando a África”, recordó el director general. La producción cultural africana en música, artes escénicas, cine, artes plásticas “es uno de los sectores de mayor creatividad en el continente”. Además, el sector de la producción cultural en África cuenta con una ventaja que, “afortunadamente, las terribles injustas reglas del mercado internacional no habían previsto”. En opinión de Martínez Vázquez “este sector puede generar mucha renta, crear mucha riqueza y empleo”, lo que, a su vez, se convierte en un estímulo para los jóvenes africanos, “permitiéndoles que sean felices en sus países y que se entreguen a su propio desarrollo”.










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